Los Encuentros de Sanidad Forestal en los Pirineos, celebrados durante tres jornadas —del 25 al 27 de marzo—, han reunido a una cuarentena de expertos, personal investigador, técnico y gestor forestal para analizar el estado actual de los bosques pirenaicos y los retos asociados al cambio climático. Entre las conclusiones compartidas durante el encuentro, destaca que hasta el 23 % de los abetos estudiados ha muerto recientemente en algunas zonas del Pirineo aragonés, un dato que refleja la creciente vulnerabilidad de estos ecosistemas en determinados contextos.
El encuentro se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo Interreg POCTEFA SANA SILVA, con la participación del Gobierno de Aragón, FORESPIR y el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC). En este contexto, el OPCC ha contribuido al impulso de la cooperación transfronteriza y al intercambio de información clave para comprender mejor los impactos del cambio climático en la cordillera pirenaica y favorecer la coordinación entre territorios.
A lo largo de los tres días de trabajo, se han abordado los principales factores que afectan a la salud de los abetales. Los abetales pirenaicos constituyen un pilar de la economía local y de la gestión de los recursos naturales. Proporcionan madera de calidad utilizada en construcción y mobiliario, desempeñan un papel clave en la limitación de la erosión y los deslizamientos de tierra en zonas de montaña, y contribuyen a la regulación del clima local. Además, albergan especies vegetales y animales endémicas y han moldeado los paisajes de los Pirineos durante siglos.
Los estudios presentados señalan una combinación de causas, entre ellas la incidencia de plagas de insectos, enfermedades fúngicas, la presencia de parásitos como el muérdago y, de forma significativa, el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de episodios de sequía. Estos factores, en conjunto, incrementan el estrés de los árboles y reducen su capacidad de adaptación.
En este contexto, el abeto (Abies alba), situado en un límite climático especialmente sensible en Aragón, es particularmente vulnerable al aumento de las sequías y de las olas de calor. Este encuentro se enmarca también en el estudio realizado por la Administración aragonesa sobre los fenómenos de decadencia de los abetales. Los seguimientos realizados entre 2020 y 2024 muestran que este proceso se está acelerando, lo que conlleva, entre otros efectos, una pérdida de capacidad de almacenamiento de carbono y una disminución de los servicios ecosistémicos forestales.
El programa ha incluido también sesiones técnicas y espacios de intercambio entre regiones de ambos lados de la frontera —España, Francia y Andorra—, lo que ha permitido compartir experiencias y enfoques en materia de sanidad forestal, mejorar la detección de estos procesos y avanzar en prácticas de gestión forestal sostenible.
Como parte de las jornadas, se han realizado visitas de campo en Villanúa y Borau, donde las personas participantes han podido observar directamente diferentes situaciones del estado sanitario de los abetales. Estas salidas han permitido contrastar rodales con signos de decaimiento con otros que mantienen condiciones más favorables, evidenciando la variabilidad territorial y la influencia de factores locales como la altitud o la disponibilidad hídrica.
Los Encuentros han puesto de manifiesto la importancia de seguir avanzando en el conocimiento científico y en la aplicación de medidas de gestión forestal adaptativa. En este sentido, el papel del OPCC resulta relevante como plataforma de referencia para el seguimiento de los impactos del cambio climático en los Pirineos y para la articulación de respuestas comunes que contribuyan a la conservación de estos ecosistemas de montaña.
El proyecto SANA SILVA continuará desarrollando acciones orientadas a mejorar la resiliencia de los bosques pirenaicos, reforzando la colaboración entre territorios, impulsando una comunidad de expertos y un marco común de análisis y seguimiento en todo el Pirineo, y promoviendo estrategias compartidas frente a los efectos del cambio climático. El proyecto SANA SILVA está cofinanciado en un 65 % por la Unión Europea a través del programa Interreg VI-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2021-2027), cuyo objetivo es reforzar la integración económica y social de la zona fronteriza. El proyecto tendrá una duración de tres años, del 1 de enero de 2024 al 31 de diciembre de 2026.
OBSERVATORIO PIRENAICO DEL CAMBIO CLIMÁTICO
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