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Los Pirineos podrían registrar veranos cerca de 5 grados más cálidos a finales de siglo

Los Pirineos podrían registrar veranos cerca de 5 grados más cálidos a finales de siglo

Las nuevas proyecciones de futuro de Météo-France apuntan,
en un escenario de emisiones intermedio-alto, a un aumento
de las temperaturas estivales cercano a 5 grados a finales de
siglo XXI, y a un déficit medio de precipitaciones próximo al
15 %, especialmente acusado en verano. Este es uno de los resultados preliminares del proyecto LIFE Pyrenees4Clima,
liderado por el OPCC, que están siendo presentados en las jornadas
técnicas sobre escenarios climáticos y adaptación territorial que se celebra en la Vall de Núria.

 

 

 

 

Vall de Núria (Queralbs), 21 de septiembre de 2026. Los Pirineos podrían
registrar a finales de siglo temperaturas de verano cerca de 5 grados
superiores a las del periodo 1985-2015, en un escenario de emisiones muy
probable intermedio-alto, mientras que los datos observados muestran que
el calentamiento se está intensificando especialmente entre los 1.500 y los
2.200 metros de altitud, donde las temperaturas máximas han aumentado
1,8 grados y las mínimas 2,1 grados en los últimos 24 años.
Las nuevas proyecciones apuntan además a una disminución de las
precipitaciones, especialmente durante el verano, con un déficit medio
esperado cercano al 15 %. A este escenario se suman cambios ya
detectados en el manto nivoso, con pérdidas desiguales según altitud y
macizos y un incremento significativo de las sequías de nieve.

Son algunos de los resultados y avances presentados este lunes en las
“Jornadas técnicas sobre escenarios climáticos y adaptación territorial en
los Pirineos: primeros resultados del proyecto LIFE Pyrenees4Clima”, celebradas
los días 21 y 22 de septiembre en Vall de Núria y a las que
acuden cerca de 90 expertos de diferentes ámbitos. El proyecto -que cuenta
con 47 entidades socias en todo el Pirineo- está liderado por el
Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC) y busca convertir el
conocimiento científico sobre la evolución del clima en herramientas y
soluciones concretas de adaptación para los territorios pirenaicos.

Estas jornadas han servido para poner en común el nuevo conocimiento y
reflexionar sobre como activar su integración en la acción climática.
Durante el encuentro se han presentado resultados y avances en siete
ámbitos complementarios: los indicadores de cambio climático de los
Pirineos; el calentamiento dependiente de la altitud; la evolución
observada del manto nivoso; los nuevos escenarios climáticos de futuro; el
análisis a escala de una experiencia demostrativa como la de Vallter 2000;
las aguas subterráneas y la infiltración y su relación con la adaptación
climática; y la modelización de la disponibilidad de agua y su relevancia para
la gestión territorial, agrícola y turística.

“Necesitamos anticiparnos. Conocer cómo está cambiando el clima y
cómo puede evolucionar en las próximas décadas es imprescindible, pero
el verdadero reto es transformar ese conocimiento en herramientas y
criterios útiles para las administraciones, los gestores y los territorios. Los
impactos del cambio climático no entienden de fronteras y la respuesta
debe construirse en base a la cooperación transfronteriza.
PYRENEES4CLIMA en solo 2 años ha sido capaz de ofrecer ya datos y
conocimientos clave para el futuro de los Pirineos”, señala Eva GarcíaBalaguer,
coordinadora del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático

(OPCC). El proyecto, que se inició en 2024 se prolongará hasta 2031.

Un déficit de precipitación próximo al 15 %

“Las evoluciones más importantes afectan a las temperaturas a finales de
siglo, que podrían aumentar en verano cerca de 5 grados respecto a 1985-
2015 en un escenario de emisiones intermedio-alto. Los cambios son más
fuertes a alta que a baja altitud. En materia de precipitaciones, la señal es
globalmente a la baja a escala anual y más marcada en verano, con un
déficit medio esperado cercano al 15 %”, explica Jean-Michel Soubeyroux,
director adjunto científico de Climatología de Météo-France. Estas
proyecciones se basan en Euro-CORDEX CMIP6 (las proyecciones
climáticas regionales más recientes para Europa, actualmente en fase de
difusión).

En cuanto a las precipitaciones, la señal es globalmente descendente,
aunque muy irregular a escala anual, y todavía más acusada durante el
verano, con un déficit medio esperado cercano al 15 %.
El calentamiento se intensifica entre los 1.500 y los 2.200 metros
Las proyecciones de futuro se complementan con nuevos datos sobre
cómo está evolucionando ya la temperatura en función de la
altitud. Los primeros resultados de un estudio del Servei Meteorològic
de Catalunya (Meteocat), elaborado con datos del periodo 2002-2025,
muestran una tendencia al aumento de las temperaturas máximas y
mínimas en las tres franjas analizadas -por debajo de 1.500 metros,
entre 1.500 y 2.200 y por encima de 2.200-, siendo el incremento es
especialmente intenso en la franja intermedia.

Entre los 1.500 y los 2.200 metros, la temperatura máxima ha aumentado
0,77 grados por década, equivalente a 1,8 grados en 24 años, mientras que
la mínima lo ha hecho 0,86 grados por década, hasta acumular 2,1 grados
en el mismo periodo. El comportamiento es todavía más marcado durante
el invierno: las máximas han aumentado 2,9 grados y las mínimas 3,1
grados en estos 24 años.

“Este fenómeno por el que el calentamiento es más intenso en
determinadas franjas de altitud de la montaña está demostrado en
diferentes macizos, pero todavía no se había ratificado en los Pirineos.
Estos primeros resultados apuntan a que también ocurre aquí y que es la
franja intermedia de 1500 a 2000 metros la más afectada”, explica Pere
Esteban, técnico del Servei Meteorològic de Catalunya.

La pérdida de nieve podría influir en ese mayor calentamiento
Los/las investigadores plantean que una de las hipótesis que puede
contribuir a explicar este comportamiento es precisamente el retroceso de
la cubierta nival. La franja comprendida entre los 1.500 y los 2.200 metros
coincide precisamente con aquella donde esa pérdida de nieve es más
evidente. Por debajo de los 1.500 metros, la presencia de nieve es más
escasa y esporádica, mientras que por encima de los 2.200 metros continúa
manteniéndose una cubierta más persistente durante el invierno, que
puede prolongarse hacia el otoño o la primavera.

“Hay que seguir avanzando en el análisis de todos los datos que estamos
obteniendo, pero el hecho de que se detecte un aumento superior de
temperatura en la zona intermedia apunta a una influencia de presencia
de la nieve, ya que es en este intervalo altitudinal donde el retroceso de
la cubierta nival es más evidente”, apunta Esteban.

Para profundizar en esta relación, Meteocat ha instalado una estación
meteorológica automática en Bonabé, a 1.700 metros de altitud, y ha
analizado los datos diarios de las estaciones meteorológicas de la zona
correspondientes al periodo 2002-2025. Además, con el proyecto
PYRENEES4CLIMA, se han instalado sensores de temperatura y humedad
relativa en dos transectos altitudinales: Bonabé-Moredo, en el Pirineo
catalán, y Panticosa-Infiernos, en el Pirineo aragonés, en este último caso
por parte del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC). Situados
aproximadamente cada 200 metros, permitirán obtener perfiles verticales
entre los 1.500 y los 3.000 metros.

El Pirineo occidental, donde más nieve se ha perdido

La evolución observada del manto nivoso constituye otro de los resultados
destacados del proyecto. El IPE-CSIC ha combinado observaciones directas,
modelos alimentados por observaciones y un visor de nieve desarrollado
a partir de las imágenes de satélite.

“Hemos detectado un descenso del manto de nieve que varía en
intensidad según la altura y los macizos, siendo el Pirineo occidental el
que más nieve ha perdido. Las cotas más elevadas del Pirineo han
registrado también las mayores pérdidas de nieve. También observamos
un incremento significativo de las sequías de nieve en el periodo 1959-
2024”, explica Juan Ignacio López Moreno, investigador del Instituto
Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC). En cambio, los trabajos realizados no
muestran grandes cambios significativos en las nevadas extremas ni en los
episodios de lluvia sobre nieve.

Anticipar la disponibilidad de agua para mejorar su gestión

Temperatura, precipitaciones y nieve están directamente relacionadas con
otro de los grandes retos abordados por LIFE Pyrenees4Clima: la
disponibilidad de los recursos hídricos.

La línea de Modelización sobre disponibilidad de agua y su relevancia para
la gestión territorial, agrícola y turística está desarrollada por el
Observatorio del Ebro, la Universidad de Barcelona (UB) y el Centro de
Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), y la
Universidad Politécnica de Catalunya (UPC).

Dentro del proyecto se desarrollan tres casos piloto relacionados con el
ciclo hidrológico: dos centrados en la integración de estrategias de
adaptación en la gestión del riego y un tercero dedicado a cuantificar el
impacto del cambio climático y de las actividades turísticas sobre los
acuíferos del río Arazas. Otro de los casos más destacados ha sido el de
generación de conocimiento clave para una mejor gestión de la zona
esquiable de Vallter 2000 y Pal-Arinsal en Catalunya y Andorra
respectivamente.

Durante las jornadas que se están celebrando en el Valle de Núria se ha
presentado específicamente el trabajo correspondiente a los dos casos
vinculados al regadío.

En Algerri-Balaguer y los canales de Urgell, en Cataluña, donde los modelos
puestos en marcha podrán estimar la disponibilidad de recursos hídricos y
la demanda de riego mediante escenarios climáticos y modelos físicos de
simulación. También ayudarán a estudiar el potencial de incorporar
previsiones estacionales durante las campañas agrícolas para mejorar la
planificación y adaptación del regadío.

En La Violada, en el Alto Aragón, los modelos y el análisis de las prácticas
actuales, ayudarán a evaluar e identificar las prácticas agrícolas sostenibles
de manejo del suelo, tipología de cultivos y dotaciones de riego, así como
sus efectos sobre el secuestro de carbono, las emisiones de gases de efecto
invernadero, las necesidades de agua y la demanda de riego.

Los resultados se pondrán a disposición de comunidades de regantes,
agricultores, gestores de cuenca y otros usuarios, buscando facilitar su
aplicación y transferencia a otros territorios en estos próximos años.
En este caso LIFE Pyrenees4Clima se basa en los resultados obtenidos en un
proyecto anterior, PIRAGUA, cuyos resultados apuntaron a una
disminución media del caudal de entre un 10 y un 20 % durante 2011-
2040, bajo los escenarios RCP4.5 y RCP8.5, y de entre un 25 y un 50 % a
finales de siglo, con los mayores descensos en el escenario de emisiones
más elevado.

Pyradapt y nuevas sinergias para compartir soluciones

Las jornadas continuarán este martes con una segunda parte centrada
especialmente en capitalizar, transferir y conectar el conocimiento
generado dentro y fuera de LIFE Pyrenees4Clima. En este contexto, el OPCC
presentará Pyradapt, una herramienta de capitalización de la información,
indicadores de impacto y resultado y mecanismos de seguimiento, que se
pone a disposición de los proyectos complementarios que tengan entre sus
objetivos el cambio climático y el territorio pirenaico, con el fin de ofrecer
un recurso de información contrastada y sólida, lo más completo posible al
conjunto de la ciudadanía.

LIFE Pyrenees4Clima, liderado por el Observatorio Pirenaico del Cambio
Climático (OPCC), cuenta con un presupuesto de 19,8 millones de euros,
cofinanciado en un 60 % por el programa LIFE de la Unión Europea, reúne
a 47 entidades y desarrolla 33 experiencias piloto y demostrativas.
El proyecto trabaja desde una perspectiva transfronteriza para conectar
ciencia, administraciones, gestores y territorios y convertir el conocimiento
climático en herramientas, criterios y soluciones de adaptación que
puedan probarse, compartirse y transferirse en el conjunto de los
Pirineos. Para ello, un instrumento clave es la organización de jornadas
como esta, en las que participan cerca de 90 personas de perfiles
diferentes, del mundo científico, responsables de la administración y
gestores del territorio con el fin de compartir, transferir el conocimiento y
proponer líneas para incidir en mayor manera en los desafíos que plantea
el cambio climático y global en las zonas de montaña.

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