Agropastoralismo
“Colors d’estiu” en Andorra. Fuente: Soraya Cristina
El cambio climático puede tener impactos tanto positivos como negativos en el sector agrícola de los Pirineos.
La disminución de los días con heladas y el incremento de las temperaturas medias podría favorecer a algunos cultivos de ámbito más mediterráneo. En cambio, los cultivos de secano podrían verse afectados negativamente por la menor disponibilidad de agua.
- Se ha estimado que el número de días con heladas en los Pirineos ha disminuido alrededor de 0,3 días por década durante el período comprendido entre 1985 y 2014.
- Cultivos como la vid o el olivo podrían verse beneficiados en zonas de montaña por el calentamiento global.
- Los eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes como las heladas tardías, olas de calor y sequías podrían revertir parte de estos efectos positivos.
Es muy probable que la menor disponibilidad de agua, los cambios en el calendario de los cultivos y el incremento del riesgo de daños por eventos climáticos extremos hagan que en conjunto disminuya la productividad de los cultivos.
- El cambio climático ha sido considerado como uno de los principales factores asociados al estancamiento del rendimiento de los cultivos de cereales, a pesar de los continuos progresos tecnológicos.
- La floración del trigo se ha anticipado un promedio de 0,3 días por año entre 1985 y 2014.
- A causa de las olas de calor estivales de los años 2003 y 2010, se estima que hubo un 20% más de pérdidas respecto a la media de otros años.
El cambio climático podría favorecer la expansión de algunas plagas y enfermedades de los cultivos.
La mayor susceptibilidad a las enfermedades causada por las condiciones de estrés climático puede propiciar una variación en los patrones de distribución y difusión de las actuales plagas y enfermedades de los cultivos, así como aumentar el riesgo de expansión de nuevas enfermedades.
- Las nuevas condiciones climáticas podrían crear zonas climáticamente idóneas para la expansión de nuevas plagas previamente introducidas desde zonas más cálidas.
- Los eventos climáticos extremos inducen estados de estrés en los cultivos, aumentando su sensibilidad al ataque de plaga y enfermedades.
Las nuevas condiciones climáticas pueden influir en la productividad y calidad de los pastos de los Pirineos.
Siempre y cuando las sequías en verano y otoño no sean severas, el incremento de las temperaturas y la mayor concentración de CO2 atmosférico pueden tener un efecto fertilizante en los pastos de alta montaña, aumentando su productividad. Sin embargo, este fenómeno podría incidir en la composición del forraje y por lo tanto en su calidad como alimento para el ganado.
- Se ha demostrado que, tras sequías muy intensas durante la temporada estival, es muy difícil la recuperación del rebrote de los pastos en otoño.
- El incremento de las concentraciones de CO2 atmosférico también tiene efectos negativos en los pastos, alterando su composición. También las sequías y las olas de calor tienen efectos negativos en los pastos, ya que los vuelve menos apetecibles y digeribles por el ganado.
Otra consecuencia del cambio climático en los pastos incluye la alteración de la composición florística de las comunidades de los pastos y de su diversidad de especies.
El cambio climático está propiciando la expansión de algunas especies herbáceas y de arbustos que son muy competitivas y desplazan al resto de especies provocando una pérdida de diversidad florística.
- El cambio climático está actuando en sinergia con la actual tendencia de degradación de los agro-ecosistemas y el abandono progresivo del agropastoralismo de alta montaña en muchas zonas de los Pirineos.
El incremento de las temperaturas medias y las olas de calor influyen de manera directa en el estado de salud y bienestar de los animales.
Las altas temperaturas afectan a los animales reduciendo la ingesta de alimentos, alterando su estado de nutrición y rendimiento productivo. Esto podría incidir en el rendimiento económico de algunas explotaciones ganaderas intensivas de media montaña.
- Es altamente probable que en futuro las situaciones de estrés térmico para el ganado sean más frecuentes e intensas también en los Pirineos.
Las nuevas condiciones climáticas podrían aumentar la difusión y prevalencia de enfermedades del ganado.
El cambio climático, junto con la mayor movilidad de bienes y personas, es el principal factor implicado en la mayor aparición y difusión de enfermedades del ganado y de sus vectores de difusión.
- Enfermedades originariamente tropicales, como la lengua azul, se han expandido progresivamente en la vertiente norte en los últimos años, en parte a causa del cambio climático.
Recomendaciones
Reducir las incertidumbres sobre los mayores riesgos, posibles efectos negativos y futuras presiones sobre los ecosistemas agropastorales de los Pirineos.
Incrementar la resiliencia de los sistemas agropastorales de montaña frente a las presiones del cambio climático.
Favorecer medidas de gestión del sector que garanticen un uso sostenible de los recursos hídricos en el marco de una gestión integral.
Potenciar los sistemas de vigilancia de organismos patógenos y enfermedades emergentes del ganado y los cultivos.
Limitar el abandono del sector e incentivar su diversificación y modernización en consideración a los desafíos del cambio climático y global.
Proyectos relacionados
Hacia una comunidad de montaña transfronteriza resiliente al cambio climático en los Pirineos
Clima, Espacios Naturales y Resilientes, Economía, Población y Territorio, Gobernanza
- 2019
- Economía de montaña, Espacios naturales, Gobernanza, Población y territorio
- 2016 - 2019
- Clima, Economía de montaña, Espacios naturales, Gobernanza, Población y territorio
- 2019 - 2022
- Economía de montaña, Espacios naturales