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Para muchos turistas las condiciones climáticas del lugar de destino pueden determinar la programación del viaje, orientándola siempre a encontrar las condiciones idóneas para realizar las actividades previstas en el lugar de destino.

El cambio climático está generando cambios en las condiciones de confort térmico de los distintos destinos turísticos. Por otro lado, la mayor variabilidad del clima inducida por el cambio climático podría alterar las condiciones necesarias para la práctica de ciertas actividades turísticas como el esquí alpino. Otro factor que podría afectar al turismo tiene que ver con las importantes alteraciones ambientales inducidas por el cambio climático y que generan efectos contextuales negativos con implicaciones en el atractivo turístico de los distintos destinos de los Pirineos.

Entre los impactos del cambio climático en este sector, desde el Observatorio Pirenaico del Cambio climático destacamos los siguientes:

Reducción del atractivo turístico invernal de algunas estaciones de esquí

El turismo de invierno es la principal fuente de ingresos y la fuerza motriz del desarrollo local en muchas zonas de los Pirineos. Sin embargo, en los últimos años este sector ha sido identificado como extremadamente vulnerable a los efectos del cambio climático.

El aumento significativo de las temperaturas medias, máximas y mínimas invernales registrado durante el pasado siglo está disminuyendo el número de días con una acumulación de nieve suficiente para poder desarrollar con normalidad las varias modalidades de esquí alpino, además de una migración a cotas superiores de la línea de acumulación de la nieve.

También se ha ido posponiendo progresivamente la fecha de inicio de la temporada de esquí (en consideración a la disponibilidad de nieve natural), con retrasos de entre 5 y 55 días en las estaciones a baja cota y entre 5 y 30 días en las estaciones a cotas medias. Este desfase conlleva implicaciones económicas, en cuanto que generalmente supone una reducción de los ingresos anuales. Puesto que el retraso del inicio de la temporada de nieve coincide con la temporada de mayor demanda turística, las estaciones de esquí se ven sistemáticamente obligadas a recurrir a la innivación artificial para permanecer operativas, con importantes repercusiones económicas por el gasto energético, coste de mantenimiento asociados a los equipos de innivación artificial y costes ambientales asociados a la creciente demanda hídrica.

Por otro lado, a medida que las temperaturas invernales vayan aumentando, también la capacidad de producir nieve artificial de forma eficiente será cada vez menor.


Evolución de la capacidad de operar de las estaciones de esquí del Pirineo sin la producción de nieve artificial e incluyendo la producción de nieve artificial, para dos horizontes temporales y escenarios futuros diferentes (+2ºC, para el 2051-2070, y +4ºC para el 2071-2100). El color de los puntos hace referencia a las previsiones sobre la capacidad de operar de las estaciones según los distintos escenarios. En azul las estaciones que se prevé que mantengan la capàcidad de operar, en amarillo las estaciones que podrán mantener la capacidad de operar siempre y cuando produzcan nieve artificial y en rojo las estaciones que se prevé que tengan dificultades algunos años para operar incluso produciendo nieve artificial como medida de adaptación. El tamaño de los puntos es proporcional al número de esquiadores por año que recibe cada una de las estaciones estudiadas. Fuente: Pons et al. 2015

 

Aunque los estudios sobre el impacto del cambio climático en el turismo de invierno resultan poco alentadores para el sector, es importante recordar que las estaciones de los Pirineos pueden presentar diferencias sustanciales en el grado de sensibilidad y vulnerabilidad al cambio climático según las diferentes características tanto geográficas, como topográficas y gestionales 

 

Alteración de elementos iconográfico del paisaje y en la provisión de servicios ecosistémicos

Otro tipo de impacto del cambio climático en el sector turístico está vinculado a los cambios en el paisaje y especialmente a la aceleración del proceso de degradación de algunos elementos iconográficos del paisaje de alta montaña como las turberas, los glaciares y los lagos.

Por otro lado, los efectos del calentamiento global en la biodiversidad de los Pirineos, como los cambios fisiológicos en los bosques, el desplazamiento de las comunidades vegetales hacia cotas superiores o la reducción de la biodiversidad, podrían contribuir a la reducción del atractivo visual de los paisajes pirenaicos. La utilización de los bosques para usos recreativos también podría verse afectado por el incremento del riesgo de incendios forestales, así como por la posibilidad de que algunos ríos y arroyos se sequen o que la calidad del agua disminuya.

Imagen del glaciar de Monte Perdido en verano de 1981 (izquierda) y en verano de 2011 (derecha). Fuente: Lopez-Moreno et al., 2016

 

 

 

Incremento del riesgo de las infraestructuras turísticas a los fenómenos hidrológicos, geológicos y eventos climáticos extremos

La influencia del cambio climático sobre los riesgos hidráulicos y los riesgos derivados de los eventos climáticos extremos se configura como un elemento de inestabilidad capaz de generar ingentes daños a infraestructuras relacionadas directa e indirectamente con el sector turístico en los Pirineos (complejos hoteleros y apartamentos rurales, refugios, instalaciones de telecomunicación, carreteras de montaña y senderos turísticos) y hasta en algunos casos comprometer la integridad de las poblaciones de estos lugares.

Las implicaciones potenciales del aumento de los riesgos hidráulicos y meteorológicos en el sector turístico incluyen tanto los daños directos a personas como daños a instalaciones de alojamiento y de infraestructura turística. Entre los fenómenos hidrológicos y geológicos potencialmente calamitosos que más pueden variar su comportamiento a causa del cambio climático, se incluyen las inundaciones repentinas o avenidas provocadas por la mayor frecuencia de precipitaciones intensas, y los corrimientos o deslizamientos de tierra ligados al aumento de los ciclos de hielo y deshielo provocado por la mayor variabilidad climática.

 

 

 

Prolongación de la estación de turismo de montaña

El cambio climático también podría tener efectos positivos en el turismo de montaña. La extensión de la estación estival y la ocurrencia de temperaturas tendencialmente más suaves en primavera y otoño, junto con el descenso de las temperaturas mínimas, podría suponer un incremento de la elección de los destinos turísticos de montaña en detrimento de otros destinos menos confortables debido a las altas temperaturas.

Esto podría suponer ventajas para los Pirineos en términos competitivos respecto a zonas turísticas de sol y playa, a medida que los turistas elijan cada vez más las zonas montañosas para sus vacaciones en lugar de las zonas litorales, donde las temperaturas medias y máximas más elevadas podrían reducir notablemente la idoneidad climática de las cotas bajas.

 

 

 

Conclusiones

El sector turístico de los Pirineos presenta una elevada vulnerabilidad a los impactos del cambio climático. La magnitud de los impactos previstos dependerá en gran medida de las estrategias de adaptación tomadas por los distintos actores del sector y de la capacidad de los mismo de llevar a cabo una gestión adaptativa

Entre los principales desafíos del sector para aumentar su resiliencia ante los efectos negativos del cambio climático, habrá que:

  • Readaptar los modelos de desarrollo turístico para potenciar la resiliencia del sector frente a la disminución futura del número de días esquiables y la mayor presión ambiental de su actividad, potenciando además las oportunidades emergentes
  • Reducir la vulnerabilidad de las infraestructuras turísticas al posible incremento de eventos hidrológicos, geológicos y climáticos extremos calamitosos, y asegurar la integridad física de los turistas;
  • Reforzar las estrategias y planes de gestión del medio natural para reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y de la biodiversidad de los Pirineos, con especial atención a los ecosistemas sensibles de alta montaña (ibones, glaciares, turberas etc..);
  • Asegurar una gestión equilibrada de los recursos hídricos en el sector turístico, con especial atención a las cuencas alimentadas por agua de lluvia.

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